“Trabajar lo socioambiental y el hábitat con mujeres y jóvenes a partir de la sustentabilidad con dos vertientes uno de género y otra inteligencia colectiva.” (Isabel Cerón, 2017)

Cinthia, para Somos Altruistas y para mí, es un verdadero placer poder entrevistar a una ganadora del Premio Nacional de la Juventud, espero que te encuentres muy bien, pero cuéntanos: ¿Quién es Isabel Cerón?

Isabel es una mujer de 30 años nacida en Puebla, estudió Arquitectura en la BUAP, amante de la geografía y la sociología, activista ecofeminista y preocupada por el rumbo político y social que está teniendo el país.

Perfecto Isabel no lo mencionaste tú, pero ganaste el premio nacional a la juventud, y creaste el proyecto “TIAN”, ¿nos puedes contar acerca de cómo llegaste a obtener todos estos logros?

¡Claro! Me encontraba a punto de terminar la universidad, cuando me di cuenta de que necesitaba complementar mi educación, me involucré en temas de diseño participativo y de vivienda. Empecé a trabajar en el tema de vivienda en la periferia de Puebla, me di cuenta de que era uno de los grandes problemas del país y que implicaba que las personas que vivían en construcciones inseguras tenían mayores riesgos, me enfoqué a buscar alternativas como la autoconstrucción asistida.

En 2012 abrí una especialidad en Bioconstrucción en un programa del Servicio Nacional de Empleo y de un taller de construcción alternativa con materiales de bajo impacto ambiental, la especialidad buscaba disminuir el déficit de mano de obra calificada y se planeaba para que en su mayoría fueran hombres que ya formaban parte del sector de la construcción. Cuando se implementó el programa el 80% de las personas inscritas eran mujeres, así que tuve que cambiar la forma de impartir el curso y hacerlo para mujeres, buscando herramientas de empoderamiento y empleabilidad a través de la bioconstrucción. En 2013 me fui a vivir a la sierra nororiental de Puebla, pues trabajé en Naturalia Comité para la Conservación de Especies, en la bioconstrucción de centros comunitarios para la conservación del Bosque de Niebla. De 2014 a 2016 implementamos un programa de voluntariado en bioconstrucción en varios espacios de Puebla, CDMX, EdoMex e Hidalgo. El año pasado tuve la oportunidad de colaborar con Avanzafem en las UNAVI de la Ciudad de México donde dimos talleres de Huertos Urbanos a Mujeres que viven situación de violencia intrafamiliar en las 16 delegaciones. La vivencia de los sismos del año pasado fue un parteaguas en mi vida, me di cuenta de las habilidades obtenidas durante mi carrera y las herramientas con las que contaba y que no interrelacionaba, así que entré de lleno al tema de reconstrucción y recuperación. Actualmente atendemos a 12 comunidades en donde tenemos diferentes grados de intervención, en algunas se han dado talleres de construcción con diferentes materiales alternativos. Por ejemplo en Cohetzala se hicieron refugios con una vida útil de 20 a 30 años, implementamos otras ecotecnias como estufas ahorradoras de leña y potabilizadoras de agua, esto en conjunto con Bioreconstruye México con un fondo que se obtuvo de la Embajada de Canadá, en Tlapanalá tenemos una máquina para hacer bloques de tierra compactada lo que permite que las personas puedan construir sus viviendas de forma segura y a menor precio, lo impulsamos a través de la autoconstrucción asistida y de forma amigable con el ambiente.

La verdad es que eres una persona que está inmersa en muchos proyectos y siempre está buscando superarse, supongo que has tenido problemas que te han causado alguna traba, ¿nos puedes contar algunos de ellos?

Me pude dar cuenta que las mujeres son gestoras de la comunidad, son las que más hacen y deciden menos o se les retribuye poco, la invisibilización del trabajo también es violencia, por eso me he dedicado a buscar e implementar acciones con perspectiva de género e igualdad sustantiva.

En la universidad sentía que limitaban mucho a lo arquitectónico, por lo que mezclé disciplinas como filosofía, sociología y la geografía para dar una respuesta más integral a las personas y poder crear aproximaciones o alternativas a varios problemas al mismo tiempo.

Las soluciones y los problemas, son diferentes aquí en Latinoamérica que en Europa o EUA y la gente quiere tropicalizar las soluciones de otros países en México y no se puede, el espacio, el tiempo y la historia cambian en cada lugar. A veces el querer trabajar con otra perspectiva menos occidental incomoda a algunas personas.

Creo que las incubadoras y aceleradoras de empresas tienen un problema: hacer que todo sea escalable y masivo, pero las cuestiones geográficas y culturales en México son tan diversas, solo en producción social del hábitat es muy complicado estandarizar, lo ideal es crear metodologías que permitan tener una flexibilidad de solución en diferentes circunstancias.

Fui víctima de violencia cibernética y de género en 2014, es por ello por lo que ahora formo parte del Frente Nacional para la Sororidad, somos mujeres de todo el país y buscamos que se tipifique la violencia cibernética hacia las mujeres, además de que aprendí lo importante de crear un buen equipo de trabajo.

Son problemas que sin duda ponen una traba a todo el trabajo, pero sin importarlo lograste recibir el Premio Nacional a la Juventud en la categoría de Protección al Ambiente, ¿Qué significó eso para ti?

No creí que lo iba a ganar, supe de la existencia del premio cuando iba en la universidad gracias a una amiga, tiempo después lo obtuvieron unos amigos, en 2015 gane el premio UVM y se entregó en 2016, eso me dio mucha confianza por la experiencia que da en el campamento del Premio UVM y después de la ceremonia de premiación, unos amigos y mi mamá me convencieron de aplicar a la convocatoria del IMJUVE y afortunadamente fui Galardonada con el Premio Nacional de la Juventud en Noviembre de 2017.

Para mi significa la oportunidad de darle mayor difusión a las causas y proyectos socioambientales en los que participo, además es un orgullo como poblana recibir el máximo galardón público que entrega el Gobierno de la República a un joven mexicano. Para mi representa una oportunidad de demostrar que las y los jóvenes podemos cambiar la realidad del país y que hay muchos lugares en donde estamos transformando de manera positiva a las comunidades.

El destino estaba escrito y tu ganarías ese premio, muchos jóvenes participan año tras año en estos concursos, ¿qué consejo les darías?
• Apasionarse de una causa y un problema les permitirá entender a mayor profundidad y conseguir mejores herramientas.
• No replicar, ni tropicalizar lo de otro país, estudien su mercado y adáptense a él. Es bueno estudiar qué alternativas hay en otros lados, pero es más importante estudiar el contexto local para dar una solución más acertada.
• Aunque sea el mismo problema en la misma biorregión, hay variaciones culturales, no se frustren si no se dan los resultados que esperaban a la primera.
• No hay nada de malo de segmentarse en un solo mercado, hay sitios donde no llega nadie.
• Ver ese México que nadie ve, hay comunidades en dónde viven menos de 100 personas, que ni siquiera están dadas de alta en el INEGI y en donde hay grandes retos, pero también oportunidades de cambiar vidas, también se necesitan emprendedores y agentes de cambio fuera de las grandes ciudades.

Sin duda, son años de muchos retos en los que cosechaste grandes logros, sabemos que no te quedarás solo con esos, platícanos ¿Qué sigue para Isabel? Con unos amigos del mismo ámbito fundamos “Anua Calli” (casa y corazón en mixteco y náhuatl) donde trabajamos reconstrucción, aunque también colaboró en Chiapas y Oaxaca con otras organizaciones. De igual manera soy miembro de Consejo Consultivo Estatal de Políticas Públicas de Juventud, (CONEPP) queremos realizar una agenda ciudadana de juventudes, el tema es importante ya que se debe tener perspectiva generacional a nivel estatal. Por último, estamos planeando un laboratorio político feminista en Puebla, que se iba a hacer el 20 de septiembre del año pasado, pero se suspendió y en CDMX junto con otras compañeras estamos organizando una convención política de mujeres y feministas de la Ciudad de México.

Muchas gracias por la entrevista, para Somos Altruistas es muy grato saber que existen jóvenes como tú, dispuestos a hacer algo por México. Felicidades.

Andrés Teruel

Estudiante de la carrera de Comunicación y tengo 20 años de edad. Me apasiona aprender de diversos temas y me gusta conocer a muchas personas; estoy convencido que la comunicación es la base de todo y la manera más eficaz de arreglar problemas, soy un fiel creyente de que las personas son buenas y que este país puede mejorar si todos nos unimos para hacer el bien.