La discapacidad no te define, te define cómo haces frente a los desafíos que la discapacidad te presenta. Jim Abbott

ALCOHOLISMO Y DROGADICCIÓN

Hugo Aguilar San Martín con 55 años de edad es un claro ejemplo de tenacidad después de haber perdido la vista y superado muchos obstáculos para poder aprender a desplazarse y ser independiente.

Desde muy joven, comenzó a tener problemas de alcoholismo y drogadicción, por lo que su cuerpo fue acostumbrándose y metiéndose cada vez más en este mundo de adicciones; su familia y amigos quisieron ayudarle a regenerarse pero nunca quiso hacerles caso pues argumentaba que cuando él tomara la decisión de dejarlo, lo haría sin ningún problema.

En el año 2005 fue a parar al hospital por una sobredósis y estuvo en coma durante una semana, pero cuando despertó se le informó que había quedado ciego y al darlo de alta se da cuenta que además de la vista también perdió su trabajo y a su familia. Posterior a este desenlace, le extirparon un tumor de la laringe, lo que provocó que quedara mudo, perdiendo así el habla y la forma de comunicarse por este medio.

APRENDIENDO A COMUNICARSE Y DESPLAZARSE

Después de una larga depresión, comienza el trabajo para poder rehabilitarse y actualmente se comunica con una computadora parlante que al escribir convierte los textos en audios “aprendí en el portalillo donde anteriormente había un módulo del DIF y ahí me dieron clases de computación”.

“Para poder transportarme regularmente pido la ayuda de una de mis hijas cuando me visita o de algún vecino para que me hagan favor de escribir las direcciones y así mostrarlas para que me orienten sobre la ruta que debo tomar; para hacer mi super y abastecerme, voy a un mercado cercano en el que ya me conocen y me ayudan con mi lista; para vestirme diariamente utilizo un código que me permite elegir la ropa adecuada, pues están marcados los colores y las texturas, con todo esto me apoyo para desplazarme y vivir el día a día, gracias también a la rehabilitación y capacitación que he recibido”.

UNA ASOCIACIÓN EN EL CAMINO DE LA REHABILITACIÓN

Hoy se sostiene de las manualidades que realiza como bolsas tejidas y bisutería que van desde los $60.00 hasta $150.00, gracias al apoyo del Instituto de Rehabilitación de Aprendizaje e Integración para Ciegos y Débiles Visuales (IRAI) presidida por Blasina Viveros Vázquez, quien también perdió la visión a consecuencia de una Retinopatía Diabética.

En dicha Asociación donde actualmente se atienden a 42 personas, se les enseña la técnica y uso del bastón blanco, que es un símbolo de independencia personal para no necesitar de la ayuda de bastones humanos y poder caminar; la lecto escritura mediante el sistema Braille; computación y elaboración de manualidades como bisutería, macramé, migajón con pasta francesa y globoflexia, además de cursos de repostería, panadería, fisioterapia, masajes relajantes y antiestress, entre otros.

Una de las problemáticas de las personas que son invidentes de nacimiento o que posteriormente pierden este sentido es el mundo laboral, ya que hasta el momento solo algunas empresas han podidio darles empleo como Apolo Textil, DIF y una Escuela de Gastronomía, además de call centers “no hay confianza por parte de la sociedad de que una persona con discapacidad visual pueda desempeñarse”, afirma la presidenta.

UN MENSAJE QUE PUEDE SALVAR

Para Hugo después de esta experiencia de vida ha tenido el aprendizaje de que los excesos son delicados y en su caso lo dejaron sin familia y trabajo, pues anteriormente fue chofer de artistas en una empresa de espectáculos, ambiente que lo llevó también a caer más en las adicciones “hoy me sostienen las ganas de estar bien conmigo, tener una mejor calidad de vida, aprender a ser una mejor persona y vivir con más dignidad, además de que el trabajo lo tengo como una prioridad”.

Actualmente, junto con la asociación participa en conferencias taller dirigidas a jóvenes preparatorianos y universitarios para que se sensibilicen y conozcan que el abuso con las drogas y el alcohol los puede llevar a la ceguera.