Ricardo Mastachi Torres es un estudiante que se encuentra cursando el cuarto semestre de la Ingeniería en Mecatrónica por la Universidad Iberoaméricana Campus Puebla, quien con tan solo 21 años de edad se ha convertido en un digno representante de los llamados talentos jóvenes, desarrollando un prototipo de alta tecnología para personas invidentes que les permitirá poder caminar sin necesidad de usar bastón.

Un niño con dotes de inventor

Aunque de pequeño se inclinaba por la Biología Marina, finalmente se decidió por la tecnología; de niño siempre fue muy meticuloso e interesado por entender el funcionamiento de los robots, lo que le permitió que a sus 12 años de edad desarrollara una máquina especial que tuviera la capacidad de apagar su reloj despertador.

Utiliza la tecnología con sentido humanista.

Un día mientras caminaba por las calles del centro histórico, pensó en crear un chaleco que con la ayuda de sensores, pudiese responder a algún sonido musical en donde a partir de la distancia de un objeto se reprodujera una nota más grave o aguda convirtiendo cada paso en una completa sinfonía; más tarde, preocupado por la dirección que va tomando la tecnología al ser enfocada mayormente a la industria que a la salud, decide crear el proyecto ÁNDALO en el cual su idea principal evoluciona drásticamente al comprender los problemas con los que se enfrentan las personas invidentes, así es como elige instaurar un prototipo que pudiese medir a través de los sensores la distancia de cualquier objeto, animal o persona que se encuentre alrededor de los pies.

¿Qué es ÁNDALO?

Inicialmente pudo desarrollar con más exactitud esta idea en colaboración con la estudiante de Diseño María Fernanda López y de su vecino, el señor Francisco Salazar quien padece pérdida visual y es Maestro de Orientación de Niños Invidentes. Durante sus investigaciones, se exhibió una convocatoria dentro de la IBERO para presentar un proyecto que sería apoyado por esta institución, es así como deciden participar con un textil inteligente, discreto y cómodo que se colocaría en el calzado, funcionando a base de baterías muy ligeras y de alta capacidad para que puedan caminar con el dispositivo las 24 horas del día, permitiendo andar con seguridad a cualquier hombre, mujer o niño. “ÁNDALO va referido a la actividad que realizan los invidentes, ellos se enfrentan a un grave problema porque no saben con exactitud en donde se encuentra un obstáculo que les impida caminar seguros, es por ello que este proyecto significa: está bien, póntelo y anda, ÁNDALO”

Mecanismo del equipo

Las limitaciones y el esfuerzo de un gran equipo.

Conforme el proyecto fue desarrollándose, se integraron los estudiantes Martín Augusto Mariscal, Victoria Ledezma, Mariana González y Marymar Olaya. Dentro de las limitaciones que se han presentado se encuentra el financiamiento, por lo que se han dedicado a buscar patrocinadores que les permitan distribuir el aparato de forma gratuita puesto que los insumos en México suman alrededor de 3000 pesos sin contar la mano de obra. “Lo que hemos invertido ha salido de nuestra bolsa por lo que nos hemos visto en la necesidad de hacer trabajos extras como arreglar computadoras, lo que nos permite solventar los gastos. Nuestra estrategia es conseguir el mayor número de colaboradores y patrocinadores, nuestro actual benefactor es Inventoteca, una empresa que se dedica a dar talleres sobre tecnología y es muy afín a lo que hacemos. Si todo marcha bien, estamos pensando en que la gente pueda tener acceso al producto a partir de agosto de este año.”

Un joven emprendedor social

A pesar de conocer los problemas restrictivos que se les pueden presentar por no contar con curricula que los oriente a ser empresarios, Ricardo, comprometido con la labor social, tiene en mente establecer una empresa junto con su equipo de trabajo que les permita dar continuidad a las necesidades de esta discapacidad “sueño que este proyecto sea más grande de lo que me puedo imaginar para poder ayudar a las personas que lo necesitan”. Su recomendación para los jóvenes que quieren impulsar un proyecto es que se decidan, platiquen sus ideas con personas de su confianza pues esto les permitirá desarrollar mejor su iniciativa, y un aspecto fundamental es contar con un equipo y nunca desaprovechar las oportunidades que se presenten.

Un mensaje que compartir.

Ricardo Torres Mastachi dejó un mensaje muy significativo para aquellas personas a quienes se espera que beneficie el aparato “todo mi intelecto, todo mi trabajo y el de mi equipo está bajo tu disposición, estamos trabajando con lo más que tenemos para que tú puedas recuperar si es tu caso la independencia con la que nosotros vivimos y que tienes derecho a tener”. Hoy en día la invidencia es la segunda discapacidad en México y una de las que menos atención recibe; proyectos como ÁNDALO son una ventana de posibilidades para las personas que padecen déficits visual, misma que les brinda la oportunidad de tener una mejor calidad de vida.