En los últimos días me han llegado videos, memes, artículos de revistas virtuales y otros medios en los que se detracta el uso del lenguaje incluyente. Las personas que se han constituido como las más acérrimas defensoras de la gramática española, argumentan que el uso del genérico masculino es gramaticalmente correcto e involucra a hombres y mujeres.

EEfectivamente, eso me enseñaron en la escuela primaria hace….algunos años. Decir “el hombre” para referirse a la humanidad, utilizar la palabra “todos” aunque la población esté constituida por hombres y mujeres con diversas características e identidades, es excluyente y por lo tanto discriminatorio.

Parte de los argumentos utilizados para echar abajo los esfuerzos de quienes tratamos de promover el uso del lenguaje incluyente son:

- Se rompen las leyes gramaticales. El ejemplo más común para este argumento es que no existe la palabra Presidenta ya que la terminación ente alude al ser, al que tiene existencia real y por lo tanto la forma correcta de esta palabra es Presidente. Estaría muy bien si se aplicara el mismo principio a otras palabras con la misma terminación como Sirviente en la que nadie se ha quejado por el uso de la palabra Sirvienta que además, al ser escrita en femenino adquiere una connotación de carácter peyorativo.

- Se utiliza espacio de más al momento de escribir de manera repetitiva una misma palabra con terminación en masculino y femenino; por ejemplo Ingenieros e Ingenieras.

- Se convierte en algo ridículo de leer - y en este punto no falta quién hace alusión al famoso “chiquillos y chiquillas”, incluso algunos van más allá burlándose al grado de poner ejemplos tales como “la taza y el tazo”, “la banqueta y el banqueto”, lo que me ha llevado a pensar que no se han querido enterar de qué es realidad el lenguaje incluyente.

Para estos argumentos, tengo las siguientes respuestas:

- Se puede ser incluyente sin faltar a las reglas gramaticales. Si leen con atención los dos primeros párrafos de este escrito podrán identificar el uso de palabras (en cursiva) que pueden ser una alternativa incluyente que no rompe ninguna regla del lenguaje español.

- Al utilizar las alternativa en lenguaje neutro no es necesario repetir una palabra en masculino y femenino, también se puede disminuir el número de caracteres usando sólo los artículos las y los; por ejemplo las y los lectores.

- El lenguaje incluyente intenta hacer visible la diversidad de población, lo que no se nombra no existe y tratándose de la promoción de los derechos humanos, lo que no se nombra puede representar un vacío legal que vulnera el ejercicio de los derechos.

El lenguaje incluyente es más que hacer uso de los géneros gramaticales masculino y femenino, significa no violentar a ningún grupo de población, significa decirles a las mujeres, a las personas con discapacidad, a la población LGBTTI, a las personas adultas mayores, a niñas y niños que EXISTEN, es hacer que se identifiquen, que se sientan parte de. El lenguaje incluyente es el que motiva la participación de todos y todas.

Ojo, no sólo las palabras deben ser incluyentes, también las imágenes cuidar que no sean excluyentes, denigrantes, ofensivas, estereotipadas.

Aprendamos a comunicarnos sin excluir, aprendamos a ver a las y los demás como personas con los mismos derechos, aprendamos a no violentar ni faltar al respeto, recordemos que comunicamos lo que está en nuestros pensamientos y lo que pensamos es lo que nos representa.