“Una sociedad que aísla a sus jóvenes, corta sus amarras: está condenada a desangrarse.” Kofi Annan

Son muchas las críticas que han crecido alrededor de la generación, que se hace llamar Millennials o generación Y y entre las que destaca la falta de seriedad al momento de desempeñar algún trabajo, o bien está por encima nuestro bienestar emocional que el económico, ¿Qué tan cierto son las afirmaciones anteriores?

La situación a nivel nacional (incluso internacional) es un tanto alarmante, ya que se vislumbra un escenario gris para los jóvenes que nacieron entre 1981 y 2005. Los jóvenes millennials tienen en su mente implantado el ideal si estudian y se preparan lo suficiente podrán encontrar un mejor empleo y a un mínimo esfuerzo poder alcanzar una estabilidad económica ¿Realidad? No lo creo, solo hace falta ver las cifras.

En un estudio realizado por el Banco de México, demuestra que en los millennials la principal causa de la movilidad laboral no es el bienestar emocional sino el bienestar económico, los salarios actuales están un 20% abajo a comparación de nuestros padres y con las reformas laborales la fragilidad de los trabajos impide exigir prestaciones que hace unos años eran normales.

Otro golpe que ha sufrido esta generación es el recorte en educación, los jóvenes millennials han sido catalogados como la generación más preparada en la historia de la humanidad, pero entramos a una paradoja: ¿Esto de que sirve si el estado no apoya las investigaciones y la academia?

En el presente año CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) sufrió un recorte presupuestal de 23%, lo cual representa 7 mil millones de pesos menos en relación a lo ejercido en 2016, provocando que diversas universidades que albergan programas en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad se hayan visto afectados en la obtención de becas para estudiantes de nuevo ingreso.

En la actualidad los millennials están abrumados por deseos de superación financiera, lograr un equilibrio que en épocas de sus padres era de fácil acceso, los mitos que nos contaron que si estudiamos íbamos a “ser alguien” poco a poco se van cayendo y chocamos con nuestra realidad.

Ante esta situación no podemos señalar un solo culpable, sin embargo es de vital importancia proponer soluciones desde una visión más comunitaria, si bien con el paso del tiempo entendemos que no siempre obtenemos lo que queremos, pero siempre podemos luchar por lo que merecemos.

Amigos lectores cierro está colaboración con la invitación de apoyar a nuestra sociedad, ¿Cómo? Tejiendo redes económicas, consumiendo local y apoyando a pequeñas empresas. El escenario para los jóvenes millennials es difícil pero podemos generar acciones que contribuyan a un desarrollo impulsado desde la ciudadanía.