“El hombre es un animal que estafa, y no hay otro animal que estafe además del hombre”. Edgar Allan Poe

Es bien sabido que uno de los retos más importantes en nuestra cultura es el combate de la corrupción, un mal al que le achacamos todos los males de nuestra sociedad y el estancamiento en el que vivimos; para tratar de remediar este mal nuestros gobiernos han intentado estrategias que nos lleven a la construcción de una sociedad más sana, con el llamado “Combate de la corrupción”.

Los esfuerzos han sido inmensos y la inversión para “curar” esta maldición asciende a 214 millones de pesos con la finalidad de fortalecer el Sistema Nacional Anticorrupción.

¿Qué es el Sistema Nacional Anticorrupción?

Esta iniciativa nace en el año 2015 en la cual convergieron las opiniones de expertos en la sociedad civil, academia, sector privado y legisladores. Para fortalecer la iniciativa se aprobaron siete paquetes de legislación secundaria.

Los ejes rectores de esta propuesta son los siguientes:

1. Que esté formado por ciudadanos y para ciudadanos.
2. Crear instituciones fuertes y autónomas para prevenir y castigar la corrupción
3. Eliminar burocracia
4. Fomentar la transparencia en contrataciones y obra pública

¿Qué está pasando en Puebla?

En nuestro estado, en las últimas semanas se está formando el Consejo Ciudadano Anticorrupción en Puebla, que se encuentra recibiendo fuertes críticas en su conformación, entre las que destaca la de Irene Herrera Delgado, del Observatorio Ciudadano Laboral Poblano, en la que señala que los miembros que lo integran están vinculados con nuestro ex gobernador Rafael Moreno Valle.

Sin embargo a mi parecer y percepción como ciudadana me encuentro escéptica a que funcione, ¿la razón? porque no se cumple con las reglas que rigen a nuestra sociedad.

Para muestra se encuentra nuestro Código Reglamentario Municipal (COREMUN) al que en mayo pasado se le hizo la reforma de multas a quien pasee a su perros de “razas peligrosas” sin bozal y sin correa, misma que fue anunciada con bombo y platillo, siendo una “prevención” para el maltrato animal.

Sin embargo ¿Esta medida funciona? aún nos falta comprobarlo y doy espacio a la duda, pero nosotros como ciudadanos ¿qué hacemos cuando escuchamos peleas de perros a altas horas de la noche sin lograr hacer nada al respecto?, ya que no existe personal operativo para dar seguimiento a la denuncia o la burocracia entorpece nuestras acciones.

Otro ejemplo es la bien conocida “calle de las prostis” (14 oriente) que en el artículo 209 del COREMUN se considera como falta administrativa o infracción, marcándolo de la siguiente manera:

“CONTRA LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MORAL DE LOS INDIVIDUOS, se sancionarán con: 1.- Amonestación, 2.- Multa del equivalente del valor diario de 10 a 100 unidades de medida y actualización al momento de determinarla, 3.- Arresto hasta treinta y seis horas o, 4.- Trabajo a favor de la comunidad a las personas que:

…f) Ejerzan, permitan o sean usuarios de la prostitución, en lugares públicos;”

Sin embargo las sanciones no sufren efecto o bien existen intereses de por medio, para muestra basta recordar que en marzo pasado se clausuró la casona de prostitutas ubicada en la 18 poniente, entre la calle 7 y 5 oriente del Centro Histórico y en menos de dos semanas volvió a operar

¿Si no se respetan nuestras leyes, como podemos prevenir la corrupción?