Todos hemos tenido la experiencia vivencial de haber visto por la televisión alguna película nacional, tradicional, de los grandes artistas mexicanos que construyeron con su calidad artística la Época de Oro del Cine Mexicano. Así recuerdo algunos de ellos como: Joaquín Pardave, los hermanos Fernando y Andrés Soler, Pedro Infante, Irma Dorantes, Silvia Pinal, Dolores del Rio, Pedro Armendáriz, María Félix, Jorge Negrete, Antonio Aguilar o la inolvidable abuelita del cine nacional Doña Sara García, quienes con su arte, sensibilidad histriónica y gran oficio artístico, nos permiten a 80 años de distancia el privilegio de observar, entender y comprender los valores morales que se conforman hacia el interior del núcleo familiar y que de manera invisible integran lazos de amistad, respeto, afecto y amor entre todos los miembros de la familia, mismos que le permiten intentar día a día resolver la encrucijada que la vida propone a cada integrante, así, en esta época los años 40s-50s, bien podemos afirmar se trata de una familia mexicana tradicional, costumbrista y unida, para enfrentar los retos que la vida diaria impone en la cotidianeidad social.

Sin embargo, en el México del siglo XXI se observa como la gran familia mexicana se ha transformado a consecuencia de procesos de la culturización que han favorecido la transformación de los valores sociales que pertenecen al núcleo social fuerte, solido y único en núcleos sociales que hoy tutelan, amparan y protegen a los derechos humanos fundamentales para tener una pareja y para decidir libremente la conformación de una familia, prerrogativas constitucionales que han sido aprovechadas para la constitución de los llamados grupos vulnerables y con ellos, los nuevos tipos de familia que poseen como centro o líder cultural: madres solteras, padres divorciados, parejas homosexuales o familias desintegradas en razón de la farmacodependencia o la delincuencia organizada; nuevos tipos de familia que enfrentan como reto principal: el favorecer, difundir y consolidar la Promoción de Valores Culturales que de manera directa encontramos arraigados en la gran familia mexicana tradicional y que deben de aceptar, reproducir y consolidar los diferentes Tipos de Familias Mexicanas que hoy se conforman en razón del cambio de la interacción social o de la dinámica colectiva del grupo cultural en estudio.

Sí queridos lectores, si como sociedad conjuntamente luchamos y nos esforzamos colectivamente por rescatar aquellos antiguos valores como la honradez, lealtad, solidaridad, imparcialidad y sencillez, e inculcarlos en los niños y jóvenes de manera prioritaria, pero también en todos y cada uno de los miembros que integran una familia, lograremos que nuestra escala de valores sea sólida, única y fuerte para la exigencia de conductas socialmente valiosas y aptas para la convivencia social, armónica y en paz, mismas que signifiquen para toda persona la posibilidad de lograr una vida digna y decorosa, en donde tenga la oportunidad de intentar transformar los sueños, anhelos o ilusiones personales en grandes realidades sociales, que le ofrezcan satisfacción, orgullo y respeto de sí mismo, de su familia y de su comunidad, elevándose el estadio cultural de nuestros diferentes tipos de familias.

Hablar de valores y familia es un tema sencillo, pero a la vez complejo, que implica la autoconstrucción de ciudadanos del futuro y la configuración de un tipo de sociedad más elevada culturalmente, requiere ante todo de personas aptas para la vida social, propositivas para la vida en sociedad y libres para ejercer los valores sociales y culturales considerados valiosos por la Gran Familia Mexicana en que se transforma nuestra sociedad. Por ello, te invito para que luches, participes y promuevas los valores sociales y culturales en cada integrante de tu familia, sin importar el tipo de núcleo en el que te encuentres conformado, vale la pena. ¡inténtalo por ti y por tus seres queridos… por la sociedad mexicana del mañana que es hoy, quien te lo agradecerá!.