En este mes se proclamó el día mundial de la alimentación en el año de 1945, 42 países tomaron la iniciativa en Quebec (Canadá), a fin de crear la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Los objetivos que se buscan cumplir y mantener hasta el día de hoy, son la estimulación de una producción agrícola en todos los países, la cooperación económica entre los países en desarrollo, aumentar la conciencia del uso de la naturaleza y el problema del hambre en el mundo, transferir la tecnología, y fomentar la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza.

Y que mejor tema que hablar sobre esto después de la contingencia que tenemos por los desastres naturales provocados por las lluvias y los temblores pasados, que ocasionaron grandes daños y afectaron a gran parte de la población del centro y sur del país .

Lo primero que debemos de ser consientes es que la necesidad de alimentos apenas comienza, es importante continuar con la ayuda, mantener nuestras donaciones para que se sigan entregando despensas a las personas que realmente lo necesitan.

Para que nuestra ayuda sea útil, es importante como nutrióloga informar que los alimentos más útiles que podemos enviar son los que se encuentran dentro de la despensa básica como son frijol, arroz, aceite para cocinar, lenteja, azúcar, café, pastas, sardinas, atún, sal, leche en polvo.

Es sumamente importante que los alimentos que se donen cumplan con las características principales como son que la fecha de caducidad no está vencida, que el empaque de los alimentos venga en buenas condiciones y que no estén abiertos.

Otra característica que es bueno informar a los donadores, es que busquen alimentos en presentaciones por litro o por kilo, ya que al donar galones de aceite o costales de azúcar, frijol o arroz o botes de 10 kilos o más de leche en polvo se tienen que dividir para lograr un armado de despensas equitativo y que además, las bolsas en donde se guardan los alimentos aguanten el peso, esto tiene otro fin positivo que es evitar retrasar el trabajo de los voluntarios en el armado de despensa y contaminar el producto al dividirlo y servirlo en bolsas más pequeñas, ya que los albergues y centros de acopio no cuentan con áreas óptimas estériles para evitar su contaminación.

Otra cosa que puedo decir como nutrióloga pero más como ser humano es la gran ayuda que se ha recibido de toda la población, la empatía y las ganas de continuar ayudando, creo en que continuemos ayudando, y espero que estos consejos ayuden y fomenten a mantener el apoyo con quienes más lo necesiten.