Hoy en día el uso de las redes sociales se ha convertido en algo muy común, y el fácil acceso que cualquier persona puede poseer, se convierte en un factor de riesgo que puede traer consecuencias.

Existen ocasiones en las que las prisas, la falta de tiempo u otros factores nos conducen a tomar la decisión de prestarle a nuestros hijos dispositivos electrónicos con el fin de entretenerlos y no quiero decir que esté mal, siempre y cuando mantengamos una supervisión adecuada sobre el tiempo que pasan en internet, el contenido del material que ven y sobre todo, la información que pueden subir a las redes.

En primer lugar, recuerda que tú eres el principal ejemplo para tu hijo y si en casa tú eres el principal ejemplo del uso excesivo de un dispositivo móvil, será difícil pedir a tu hijo que no lo haga. La congruencia es fundamental en la postura parental.

Cuando nuestros hijos son pequeños, están viviendo procesos de aprendizaje muy significativos para la vida, los cuales se adquieren descubriendo, explorando, tocando y jugando, y así crean experiencias que favorecerán habilidades cognitivas y sociales. Si un niño pequeño cambia éstas experiencias por un dispositivo electrónico, se está perdiendo de muchas de estas vivencias enriquecedoras que le permitirán desarrollar todo su potencial, convirtiéndose en un obstáculo para un sano desarrollo. Es por eso que es muy importante controlar el tiempo que nuestros hijos pasan en un dispositivo, estableciendo un horario que no exceda un periodo de tiempo muy largo y que no interfiera con sus periodos de sueño.

Si tu hijo está viendo material de internet, recuerda que existen muchos sitios que pueden contener contenido inapropiado para su edad. En la red circulan videos para niños, pero incluso en sitios que parecieran confiables, existe el riesgo de que los pequeños puedan acceder fácilmente a contenidos que ellos no deberían ver. Los niños imitan conductas que observan y si se encuentran con material para el que no están preparados, puede afectar su conducta. Es por eso que como padres nunca hay que descuidar lo que nuestros hijos ven en las redes.

Un niño no es apto para subir contenido a internet, y la información que puede exponer representa un riesgo que puede traer una consecuencia. Hoy en día, además de lo difícil que es ser padres, deberán supervisar el uso de los dispositivos móviles de los hijos. El internet es un instrumento muy útil hoy en día, y si bien es cierto que beneficia muchos aspectos de la vida diaria, no olvidemos que somos los adultos quien tenemos la labor de supervisar y esto también es un acto de amor y protección hacia los hijos.