Cuando hablamos sobre el nacimiento de un bebé, es probable que lo primero que experimentemos sea un gran sentimiento de felicidad, de ilusiones y esperanzas que acompañan al recién nacido. Realmente en lo último que pensamos cuando una vida comienza, es que puede terminar. En el ciclo de la vida, la muerte es algo natural, aunque sea un tema difícil para la mayoría de las personas. A lo largo del camino, es común ver partir a un ser querido, puede ser un abuelo, un padre o un amigo… Pero ¿ver partir a un hijo? ¿qué pasa cuando se fue una pequeña persona que acababa de comenzar con su vida? La muerte de un bebé siempre es una tragedia para la familia, y en especial para los padres, quienes suelen quedar devastados después de un suceso tan fuerte.

Hablemos sobre los sueños que se fueron junto con el recién nacido. No solamente él se ha ido, si no también nuestras ilusiones de jugar con él, de vestirlo, de escucharlo y de amarlo. Tal vez somos egoístas, porque ese pequeño ahora está en paz, pero sufrimos por nosotros, porque nos hemos quedado sin su amor, sin su compañía.

¿Saben lo difícil que es para una madre afrontar el puerperio con los brazos vacíos? No sólo es sentir el dolor físico, también se trata del dolor emocional. Para la madre que está pasando por éste doloroso proceso es sumamente difícil, ya que está produciendo leche para un ser que se ha ido, y recuperándose de un suceso que ha dejado estragos en su cuerpo y sin duda en su alma.

Puede aparecer un sentimiento de culpa, “tal vez hubiera podido hacer algo por él”, “debí cuidarme mucho más”.

Por si fuera poco, el tiempo pasa, y en ocasiones es común pensar “mi pequeño estaría cumpliendo meses el día de hoy”, “¿cómo sería si estuviera aquí?”

Al contarte esto, te estoy abriendo una de las etapas más difíciles de mi vida, y por eso te pido que, si conoces a alguien que está pasando por esta situación, le brindes la oportunidad de desahogarse, de ofrecer un apoyo incondicional, tal vez sin palabras, únicamente con tu simple presencia. No evites hablar del pequeño que se ha ido. Algunas veces necesitamos hablar de ellos, de recordarlos, y ¡que mejor si es con alguien! contar con una mano amiga siempre es agradable.

Lamentablemente muchos padres que pasan por éste suceso, no siempre son orientados de la mejor manera. Existe personal médico sumamente comprometido con su vocación, pero también hay quienes no tienen el mínimo tacto, además de personal que después de observar tantas tragedias, se desensibilizan al dolor ajeno, ayudando muy poco en un momento trágico.

La tanatología es muy importante, ya que nos ayuda a sobrellevar este proceso de la mejor manera, por lo cual es recomendable buscar orientación. Es difícil lidiar con esa sensación de vacío, pero lo mejor es afrontar nuestro duelo, vivirlo, y darnos permiso de expresar nuestras emociones, ya que las heridas del alma son tan importantes como las del cuerpo. Tomar la decisión de un nuevo embarazo se debe hacer con mucha responsabilidad, por eso es importante afrontar el duelo de una manera correcta.