Visibiliza ONU desigualdad por crisis del agua
Unas 380 millones de mujeres y niñas, equivalentes al 9.5 por ciento de la población femenina mundial, viven en contextos de estrés hídrico alto o crítico, una cifra que podría elevarse a 674 millones en 33 países hacia 2050, lo que confirma que la crisis mundial del agua tiene un impacto desproporcionado sobre la población femenina y agrava brechas de salud, seguridad, educación y desarrollo.
De acuerdo con datos de ONU-Mujeres, Unicef y organismos internacionales, el Día Mundial del Agua 2026 se conmemora este 22 de marzo con el lema “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, una campaña que vincula el acceso al agua potable y al saneamiento con los derechos humanos y con la necesidad de acelerar el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 y del ODS 5 sobre igualdad de género.
La campaña advierte que mil 800 millones de personas aún carecen de agua potable en sus hogares y que en dos de cada tres viviendas las mujeres son las principales responsables de ir a buscarla, una carga que en 53 países representa 250 millones de horas diarias dedicadas a la recolección del recurso, más del triple del tiempo que destinan hombres y niños a esta actividad.

A esta desigualdad se suma que más de mil millones de mujeres en el mundo no tienen acceso a servicios de agua potable gestionados sin riesgos y que 205 millones consumen agua procedente de fuentes no mejoradas o de superficie, mientras 156 millones de niñas de entre 10 y 19 años siguen sin acceso a servicios básicos de higiene, una condición que compromete su salud, su dignidad y su permanencia escolar.
Naciones Unidas también subraya que las mujeres representan poco más de una quinta parte de la fuerza laboral del sector del agua y continúan infrarrepresentadas en los espacios donde se toman decisiones, pese a que la Asamblea General exhortó desde 2015 a los Estados Miembros a promover “el liderazgo de las mujeres y su participación plena, efectiva y en pie de igualdad” en la gestión del agua y el saneamiento.
Frente a este panorama, la campaña del Día Mundial del Agua sostiene que la solución pasa por un enfoque transformador y basado en derechos, con mujeres y niñas al centro del diseño de políticas, infraestructuras y sistemas de gobernanza, además de involucrar a hombres, niños, escuelas, empresas, organizaciones y autoridades para que el agua se convierta en una fuerza impulsora de igualdad, resiliencia y desarrollo sostenible.
Con información de agencias
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